Aparecida nos dice acerca del trabajo en: Familia (302-303).
302. La familia, “patrimonio de la humanidad”, constituye uno de los tesoros más valiosos de los pueblos latinoamericanos. Ella ha sido y es espacio y escuela de comunión, fuente de valores humanos y cívicos, hogar en el que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente.
Para que la familia sea “escuela de la fe” y pueda ayudar a los padres a ser los primeros
catequistas de sus hijos, la pastoral familiar debe ofrecer espacios formativos, materiales
catequéticos, momentos celebrativos, que le permitan cumplir su misión educativa. La familia
está llamada a introducir a los hijos en el camino de la iniciación cristiana [...]
Ella ofrece a los hijos un sentido cristiano de existencia y los acompaña en la elaboración de su
proyecto de vida, como discípulos misioneros.
303. Es además un deber de los padres, especialmente a través de su ejemplo de vida, la educación delos hijos para el amor como don de sí mismos y la ayuda que ellos le presten para descubrir su vocación de servicio, sea en la vida laical como en la consagrada. De este modo, la formación delos hijos como discípulos de Jesucristo, se opera en las experiencias de la vida diaria en la familia misma. Los hijos tienen el derecho de poder contar con el padre y la madre para que cuiden de ellos y los acompañen hacia la plenitud de vida. La “catequesis familiar”, implementada de diversas maneras, se ha revelado como una ayuda exitosa a la unidad de las familias, ofreciendo además, una posibilidad eficiente de formar a los padres de familia, los jóvenes y los niños, para que sean testigos firmes de la fe en sus respectivas comunidades.