Aparecida nos dice acerca del trabajo en: Catequesis Permanente (295-300).
298. La catequesis no debe ser sólo ocasional, reducida a los momentos
previos a los sacramentos o a la iniciación cristiana, sino más bien “un
itinerario catequético permanente”. Por esto, compete a cada Iglesia
particular, con la ayuda de las Conferencias Episcopales, establecer un
proceso catequético orgánico y progresivo que se extienda desde la infancia
hasta la ancianidad, teniendo en cuenta que el Directorio General de
Catequesis considera la catequesis de adultos como la forma fundamental de
la ecuación en la fe. Para que el pueblo conozca a fondo a Cristo y lo siga
fielmente, debe ser conducido especialmente en la lectura y meditación de la
Palabra de Dios, que es el primer fundamento de una catequesis permanente.