Aparecida nos dice acerca del trabajo en: La Eucaristía (251- 253).
251. La Eucaristía es el lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesucristo. Con este
Sacramento Jesús nos atrae hacia sí y nos hace entrar en su dinamismo hacia Dios y hacia el
prójimo. [...] En cada Eucaristía los cristianos celebran y asumen el misterio pascual, participando en él. Por tanto, los fieles deben vivir su fe en la centralidad del
misterio pascual de Cristo a través de la Eucaristía, de modo que toda su vida sea cada vez más
vida eucarística. La Eucaristía, fuente inagotable de la vocación cristiana es, al mismo tiempo,
fuente inextinguible del impulso misionero. Allí el Espíritu Santo fortalece la identidad del
discípulo y despierta en él la decidida voluntad de anunciar con audacia a los demás lo que ha
escuchado y vivido.
[...]Cada gran reforma en la Iglesia está vinculada al redescubrimiento de la fe en la Eucaristía143. Es importante por esto promover la “pastoral del domingo” y darle “prioridad en los programas pastorales”[...]